Tumascota nace en 2004, fruto de la evolución en el tiempo de lo que comenzó en 1972 como Pajarería Navarra. Desde entonces, ha desarrollado un nuevo concepto de tienda, con un local inicial de 500 m² y una oferta claramente diferenciada dentro del sector.
Se trata de un negocio familiar de segunda generación. Los socios fundadores fueron José Mª González Garbajo y Mª Teresa Villegas Olazarán, y ahora sus hijos, José Miguel, Mª Victoria e Itziar González Villegas, son quienes gestionan el negocio.
Tumascota, a día de hoy, se compone de 13 puntos de venta: cinco en la Comunidad Foral, uno en Álava, cuatro en Guipúzcoa y dos en Madrid, con una superficie global de más de 4.000 m² y 32 profesionales.
La continua adaptación a las necesidades y gustos de la población hace que Tumascota esté en continua evolución. La adecuación de sus puntos de venta a cada momento es parte de su clave de éxito, y adecuar la superficie y oferta de servicios a cada ubicación es fundamental.
Tumascota siempre ha buscado dar a sus clientes la mejor selección de producto, referente en cuanto a calidad y asesoramiento. La formación de su equipo técnico es primordial y cuenta con grandes profesionales tanto en atención al público, educación y peluquería canina como en instalación y mantenimiento de acuarios, que han hecho de su pasión su forma de vida. Tratan de dar una oferta clara y de calidad, buscando siempre la mejor elección en alimentación, cuidados y complementos para el bienestar de los animales y la satisfacción de sus clientes.
Traer novedades y los mejores productos es su ilusión. Están comprometidos con una alimentación sana, natural y equilibrada. Trabajan con marcas como Amanova, Trovet Plus, Kong, Hunter y Non Stop, entre otras. En sus centros ofrecen servicio de peluquería canina, charlas de educación canina e instalación y mantenimiento de acuarios.
La recomendación es fundamental a la hora de vender y explicar la diferenciación de algunos productos respecto a su equivalente en marcas blancas. Esta es una labor en la que el profesional marca la diferencia, siendo capaz de poner en valor el I+D+I, la calidad de materias primas y de fabricación. Cuentan con una clientela que confía en la empresa, con una alta fidelización, que busca un producto de calidad unido a un asesoramiento profesional y personalizado, y se esfuerza en adaptarse a la singularidad de cada caso.
La evolución del sector, así como la concienciación y la educación en bienestar animal, dependen en gran medida de la labor que realizan. Su papel es clave en la información que el usuario recibe sobre las necesidades y cuidados que debe proporcionar a su animal, así como sobre la responsabilidad que implica tenerlo





